Bangkok, 30 de agosto de 2015
El vuelo Estambul-Bangkok apenas tuvo turbulencias. Turkish no sólo da una comida buenísima, también te ofrece en los vuelos de larga distancia incluso un neceser con zapatillas, calcetines, antifaz, cepillo de dientes y hasta tapones para los oídos. A mí no me hizo falta para caer rendido. Diana y Dani tardaron más en conciliar el sueño, pero el cansancio de haber dormido la noche anterior en un avión y la pateada de Estambul hizo que también pudieran dormir.
A las 9'40 llegamos a Bangkok. Lo primero era pasar el control de inmigración, así que corrimos por la terminal para intentar evitar en la medida de lo posible la cola. Algo adelantamos, pero aún así estuvimos esperando media hora más o menos a pasar el control. Lo siguiente era nuestro gran miedo, ¿habría viajado nuestras mochilas en nuestro avión? ¿Estarían intactas o nos habrían metido droga después de 15 horas en Estambul? Por suerte las mochilas estaban allí y sin ningún alijo extraño.



