domingo, 13 de septiembre de 2015

De la soledad de Angkor al bullicio de Bangkok

Bangkok, 12 de septiembre de 2015

El despertador sonó a las 4:30 de la mañana. Todavía era de noche pero nuestro conductor estaba en la puerta del hostel esperándonos para llevarnos a ver amanecer desde Angkor Wat. Desayunamos en el Tuc Tuc el picnic que nos habían preparado en el hotel de camino a las ruinas. La ciudad estaba comenzando a despertarse y una hilera de Tuc tucs iban por delante y detrás de nosotros, todos en la misma dirección. En el camino, ya cerca de Angkor, vimos un accidente de tráfico bastante grave, los agentes estaban buscando los cuerpos entre la selva. Es raro que en estos 15 días no hayamos visto ningún accidente, tanto en Vietnam como en Camboya las leyes de tráfico son inexistentes.



Fue un acierto ver amanecer el segundo día y no el primero como nos ofreció nuestro guía. La cola para sacar las entradas a las 5 de la mañana es enorme. Nosotros com ya teníamos nuestros tickets nos la saltamos.




Llegamos a Angkor casi a oscuras y cruzamos los muros del templo. Al entrar vimos que no éramos los primeros en llegar, ni los segundos... En los laterales de Angkor se agolpaban los turistas en búsqueda de la fotografía perfecta. Tuvimos suerte, el día amaneció despejado e íbamos a poder disfrutar del amanecer en condiciones. Nosotros nos colocamos en un lateral, tanta gente agolpada abruma y no permite disfrutar bien del momento. El sol aparece por detrás del templo y la imagen bien merece la pena madrugar.



Antes de que el resto de turistas comenzaran a moverse por el recinto decidimos adelantarnos. Nuestro conductor para hacer algo de tiempo ya que algunos templos abren a las 6 de la mañana, nos paró en el templo de Bayon, el de la caras. No estuvimos tanto tiempo como el día anterior, pero lo disfrutamos muchísimo más, estábamos casi solos y pudimos hacer todas las fotos que quisimos, sin gente y sin ruido. Merece la pena madrugar sólo para ver Bayon en tranquilidad. 



De ahí visitamos algunos templos más no tan famosos y mucho menos masificados. El primero de ellos era especialmente grande, diría que del tamaño de Ta Prom o más aún. La galería que recorrimos era interminable. Al final del templo otro árbol que engullía una de las paredes del lugar. El segundo templo era tal vez el más distinto de todos. Para acceder a él se hacia a través de una pasarela que cruzaba un lago con árboles muertos a cada lado. El templo en sí era una especie de plaza circular inundada por agua y en su centro una estupa. El resto de templos no nos sorprendieron tanto. Eran bonitos, pero después de varios, ninguno era especialmente reseñable.



A las 11 de la mañana, 6 horas después, habíamos acabado nuestra visita del segundo día. Había que despedirse de Angkor Wat. El conductor nos llevó al hotel para que comiéramos algo y nos diéramos un baño en la piscina. Empezó a diluviar de nuevo, el dios del viaje había respetado nuestra visita por segundo día a Angkor. A las 15:30 cogimos nuestro vuelo destino Bangkok. En 50 minutos estábamos ya en la ciudad desde la que dos semanas antes habíamos partido hacia nuestra Ruta del Mekong.



Dejamos las cosas en el hostel y pese a la lluvia quisimos ir al mercado de Patpong, el famoso mercado nocturno de imitaciones en el barrio de las "luces rojas". Se encontraba a media hora en coche, pero el taxi nos costó algo más de tres horas. Como visita no está mal, pero sinceramente había más bien poco que comprar allí. La ropa interior de imitación era de muy pobre calidad, qué decir del calzado o las camisetas... Tal vez hace años merecería la pena o sorprendería este mercado. Hoy no deja de ser un mercadillo de escasa calidad. 





En los laterales del mercado había varios bares de strip-tease donde asiáticas bailaban en tanga de cara a los turistas que pasábamos por allí. Nos ofrecieron ver el famoso show de las pelotas de Ping pong, pero Diana y Dani lo consideraban demasiado soez y no pasamos a verlo, así que no podemos contar nada de ello. Después de cenar en un sitio de comida rápida asiática unos udon, cogimos nuestro taxi de vuelta al hostel. Sólo nos quedaba un día de viaje.




1 comentario:

  1. Hola chic@s: cuánto me alegro de que este día lo hayáis aprovechado tanto. Me ha gustado mucho el templo en esa especie de isla. Se nota que se os acaba el tiempo, a pesar de la magnífica explicación de Alfonso se intuye algo de premelancolía. Aprovechad las horas al máximo y divertíos todo cuanto podáis.
    Muchos besos a los tres y en nada estáis de vuelta. ;D

    ResponderEliminar