Tam Coc, 1 de septiembre de 2015
Con máxima puntualidad nos llamaron desde recepción a las 7,30 de la mañana para que bajásemos a desayunar. El desayuno del hotel era sorprendentemente bueno: fruta, café, tostadas, zumo natural de mango, tortas y bacon y huevos. A las 8,30 nos vinieron a buscar para llevarnos a Hua Lou, la antigua capital de Vietnam.
La primera parada la hicimos en un local donde vendían bordados de hilo que estaban haciendo allí mismo. Al contrario que en otros lugares del mundo donde te enseñan la fábrica y posteriormente te invitan a comprar, aquí nos dejaron pasear y no fueron en absoluto pesados, algo muy de agradecer. La parada fue corta, no más de 15 minutos.

Al llegar a Hua Lu ya se veían las primeras formaciones montañosas características de la zona. Al parecer ésta fue una antigua capital de Vietnam, pero ahora albergaba más bien poca cosa. Había un templo no especialmente bonito en honor a un antiguo rey. Es curioso que aquí los templos no se hacen para los dioses, sino para honrar grandes personalidades que hicieron buenas cosas en vida. Aquí había varios campesinos que se ganaban la vida dejando que los turistas nos fotografiáramos con sus vacas. Dani no pudo resistirse.

Por el camino vimos todo tipo de casas, algunas más humildes y otras más... "Ostentosas" como éstas que mostramos a continuación y que bien merecen un aparte en este blog. La casa verde con la virgen es fascinante, pero se lleva la palma el palacete de cúpula azul y dorada, que aunque no se vea en la foto realmente eran dos. Aquí las fotos



En media hora más estábamos ya en Tam Coc, en pleno valle con sus preciosas montañas. Esta imagen con los campos verdes y las montañas al fondo es una de las típicas estampas asiáticas que todos tenemos en mente. Diana y yo ya habíamos estado en Guillin hace 5 años con nuestro guía chino HuanChi, pero Tam Coc lo supera y por mucho. La comida nos venia incluida en el precio de la excursión, un buffet de escasa calidad donde todo estaba bastante frío. Al menos el arroz era pasable, aunque por supuesto probamos de todo: cerdo dulce (se ve que el agri lo perdió por el camino), rollitos vegetales y de ternera, cordero asado con sabor oriental, salteado de carne y verduras... Lo dicho nada especialmente bueno y reseñable.

Nuestro guía nos llevó a matacaballo y mira que yo como rápido. Apenas acabamos de comer nos dió unas viejas bicicletas y nos dejó una hora libre para andar por los campos. Las imágenes son impresionantes, las fotos en absoluto hacen justicia a lo que se ve. El camino era bastante corto y nos dio tiempo en una hora hasta de visitar el cementerio del templo, escondido de los visitantes por un pequeño camino. Lo más divertido estaba al final del camino, un templo que creemos que era de reciente construcción donde nos pudimos subir a una pequeña pagoda, tocar un tambor enorme o jugar con unas banderas de colores que hay por todo el país y que tenemos que preguntar que significan. Vamos que nos faltó tiempo para montarnos nuestra propia película y ponernos a jugar con todo y hacernos fotos aprovechando que no había nadie allí.

Del paseo en bici nos llevaron a otro punto donde cogimos unos botes que nos llevarían por el río entre las montañas. Esto fue sin duda lo mejor del día, superando al paseo en bici. La barca iba por un pequeño río y atravesaba grutas hechas en las propias montañas. El paisaje era de película. En cada barca iba un hombre o mujer dirigiéndola y remando con los pies con una maestría increíble. Nosotros cuando lleguemos a España queremos probar algo así en el lago del Retiro. Nuestro guía se llamaba LabLab y a Dani le cayó tan bien que decidimos que al finalizar le daríamos más propina de lo normal. En el hotel nos dijeron que 1 o 2 dólares sería suficiente.

Después de atravesar una gruta de 150 metros volvimos al punto de partida. Cuando le dimos a LabLab los 120000 dongs (unos 7 euros), nos miró con cara de asco y nos pidió más... el resto le dio a sus remadores una sexta parte que nosotros y tuvieron la misma reacción que él. Dani se sintió traicionado por su amigo LabLab y aprendió una importante lección de estos viajes. Da igual lo que des de propina, pese a lo bien que te hayan tratado y lo generoso que hayas sido, al final siempre querrán más y te trataran como un maltratador explotador. El dios del viaje enseñó a Dani a través de LabLab esta importante lección. También ha aprendido que no hay diferencia entre los tours más baratos y más caros... O los masajes más caros y más baratos... O pagas mucho más o el servicio será similar en todos.

Tras el paseo en barca, cogimos ya el bus de vuelta a Hanoi. A las 10 de la noche salía nuestro otro bus camino de Sapa, pero antes teníamos que pasar por el hotel a por nuestras mochilas. En el hotel nos aseamos en un lavabo como pudimos y salimos hacia la estación de autobuses. O eso pensábamos, porque la estación era un bajo donde cada uno cogía su taburete de plástico y se sentaba donde quería. Nos dieron 20 minutos para buscar algo para cenar. El bus salía a las 21. Es un bus cama similar al que cogimos en China hace 5 años pero evolucionado. Los asientos eran de piel, mucho más higiénicos y tiene hasta wifi. A las 3 de la mañana era la hora prevista de llegada, había que intentar dormir un poco, nos esperaban dos días de trekking por la montaña.


Los paisajes muy bonitos. Un besazo a los tres,seguid disfrutando
ResponderEliminarAlfonso, no has hecho malabares con las banderas.? Porque seguro que l0 haces de lujo,jaja
ResponderEliminarChicos las fotos del paisaje muy bonitas... El autobús parece muy cómodo. Seguid disfrutando. Lo de aprender no se acaba en este viaje Dani, ja ja ja. Besosssss para los tres
ResponderEliminarHola chic@s: la foto de Dani a lomos de la vaca no tiene precio...jajaja. Qué paisajes tan bonitos, la verdad que sólo por eso creo que merece la pena la incomodidad y comer muy deprisa.
ResponderEliminarA seguir empapándose de curiosidades...y contarlas después, claro.
Un besazo