jueves, 3 de septiembre de 2015

El valle de los arrozales y los bosques de bambú

Sapa, 3 de septiembre de 2015

Pese a que hoy podíamos dormir hasta las 9 de la mañana, desde las 5 los gallos de la casa en la que nos hemos alojado nos han recordado que ya era de día y era la hora de levantarse. Cuando no nos despertaba uno, era otro, o todos en coro. Cuando bajamos a desayunar nuestra guía Yun había preparado crepes para todos con café, miel y plátanos.



Hoy el trekking para Dani, Diana y para mí era más corto, sólo hasta la hora de la comida. Lo que no sabíamos es que iba a ser bastante más duro. Las lluvias de la noche anterior habían provocado que todo estuviera más embarrado y resbaladizo. Nada más salir de la casa un nuevo grupo de mujeres nos acompañaron y menos mal, porque en esta ocasión si nos hicieron falta. El camino consistía en cruzar la ladera de una montaña entre los arrozales hasta llegar a la cascada de Cat Cat y de ahí descender al río para cruzar al otro lado, donde comeríamos.



Las subidas y bajadas eran muchísimo más empinadas que el día anterior. Por suerte teníamos a nuestras fuertes mujeres de Sapa que subían y bajaban con una facilidad pasmosa pese a ir con chanclas sin ningún tipo de agarre y encima nos ayudaban a nosotros a bajar. Es muy vergonzoso que una mujer octogenaria te tenga que coger de la mano fuertemente e indicarte cómo bajar la ladera de una montaña. Y aun así tuvimos algún susto y resbalón e incluso Diana acabó dándose un culazo al resbalar en una roca.



A mitad de camino cruzamos un espectacular bosque de bambú. La temperatura en él bajaba bastante y lo agradecimos ya que el calor hoy fue bastante más elevado. A mitad de camino había que cruzar un puente que Yun no vió seguro por riesgo a que se partiera, así que de piedra en piedra, con la ayuda de nuestras amigas octogenarias, conseguimos llegar al otro lado.



El premio final del trekking fue la espectacular cascada de Cat Cat, que pudimos ver desde lo alto y luego en la parte más baja. Tenía agua, pero vimos fotos donde era muchísimo más grande. Pudimos sentarnos y disfrutar de las vistas del valle desde allí. Sapa es un lugar muy recomendable. Merece totalmente la pena pasar un par de días recorriendo el valle. La amabilidad de la gente en general y las sonrisas de las vendedoras ambulantes y sus juegos pese a que en muchas ocasiones saben que no van a vender nada hacen a este sitio especial.



En la parte baja de la cascada las mujeres nos quisieron una vez más vender sus artesanías. Les compramos alguna cosa, al fin y al cabo ellas habían salvado numerosas veces nuestra vida durante el trekking, qué menos. Comimos con nuestras amigas francesas, esta vez una sopa de noodles, verduras, huevo y pollo que estaba riquísima. Después de la comida ellas seguirían su camino hacia otro pueblo y nosotros cogeríamos una furgoneta que nos llevaría de vuelta a Sapa. Estábamos empapados de sudor.



Yun vino a buscarnos, era la hora de despedirse de nuestras amigas y de ella y volver a Sapa. La carretera de vuelta nos dió algunas últimas imágenes del valle espectaculares. Por carretera la distancia solo era de 10 km. Al llegar al hotel nos ofrecieron una habitación para ducharnos y cambiarnos y nos dijeron que también nos incluía la cena. La verdad es que que te dejen estas habitaciones es fantástico porque no quiero ni pensar lo que es pasar la noche sudado y sucio en el autobús de vuelta tal cual estábamos.




Una vez cambiados fuimos a dar un paseo por el pueblo. Sapa en sí no tiene mucho que ver. Hay una plaza principal con una iglesia y detrás de ella un gran lago. Alrededor de ellas negocios y tiendas para los turistas. Restaurantes, tiendas de ropa de montaña y de souvenirs de la zona y lugares donde poder realizarse un masaje. La economía de la zona está basada en la agricultura por un lado y en el turismo que viene a ver los arrozales por otro. El tiempo se nos pasó rápido viendo tiendas pese a tener varias horas hasta que saliera nuestro autobús nocturno de vuelta a Hanoi.



A las 7 de la tarde la gente del hotel nos llevó a un restaurante a cenar en la calle principal. Pese a ser comida oriental estaba todo muy bueno: patatas, salteado de ternera, verduras cocidas con curry y pollo a la miel. Cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de vivir la secuela de "A todo gas" y coger el bus de vuelta. Han sido dos días maravillosos.


6 comentarios:

  1. Todo muy bonito. Un beso y a seguir disfrutando,no se pir que me da que este es de los mejores visjes que habeis hecho. Un besazo

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  2. Qué bonito viaje!!!! Me encanta la foto de los tres juntos.. A disfrutar. Besosss

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  3. Una pasada las fotos . La verdad es que Asia es una preciosidad. Los paisajes chulisimos , se ve que estáis disfrutando mucho, seguir así. Besos para. los tres

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  5. Hola chic@s: me encanta todo lo que veo y lo que nos cuenta este reportero dicharachero, es casi como estar con vosotros. Creo que es el viaje que mas contacto habéis tenido con los lugareños, o esa impresión me da. Qué envidia lo de la comida, a mi que me encanta todo lo oriental, ñam ñam qué rico.
    Muchos besos y a seguir teniendo suerte en el viaje. ;)

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  6. Qué paisajes! Maravillosos. Y que gente más guapa

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